El ancla es un objeto de hierro,
generalmente en forma de arpón o de anzuelo con las puntas rematadas en
ganchos, que va sujeto a una cadena y se echa desde una embarcación al fondo
del mar, de un río o de un lago para asegurar la nave y evitar que esta derive.
Hoy te invito suelta el ancla que no te deja avanzar.
Tal como la embarcación es sujeta por
el ancla muchas vidas se encuentran ancladas sin poder avanzar en los
propósitos de Dios.
A veces nuestra ancla está enganchada
a las cosas terrenales y no dejan que nuestra vida sea manejada por Dios en
dirección de lo extraordinario, milagroso y poderoso.
Es necesario que hoy sueltes el
ancla, rompe la cadena, usa como arma la fe en la palabra de Dios y mira que
hay un océano de gloria, de maravillas por donde Jesús te quiere llevar.
Hay promesas que esperan si tan solo
te sueltas de lo pasajero y terrenal, hay eternidad de gloria en aquellos que
suelten en ancla.
“Porque todo lo que hay en el mundo,
los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no
proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que
hace la voluntad de Dios permanece para siempre”. 1 Juan 2:16-17.
Pastor: Eduardo Cuadros

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