Cierto día un gato
cazó con mucha astucia y técnica un ratón. Este acontecimiento inspiro una reflexión
para la vida cristiana asemejándonos al ratón el cual tiene que cargar con la
parte más difícil, la invitación es “No seas como el ratón”.
El gato se ubicó y esperó a que el ratón saliera de su refugio a buscar comida,
cuando lo vio distraído, dio un salto lo atrapó entre sus garras y lo hirió de
muerte.
Lo
sorprendente del caso fue que el gato jugó con el ratón moribundo durante un
largo tiempo hasta que éste murió.
En este día te aconsejo “No te
salgas de las manos del Señor”, no salgas al mundo a buscar
comida, porque el enemigo de nuestras almas está buscando la manera de
devorarnos y con astucia usa lo que sea necesario para engañarnos y sacarnos de
nuestro refugio que es Jesús.
Para
luego así herirnos de muerte y jugar con nosotros hasta destruir nuestra
esperanza de salvación.
Quédate
en el refugio donde hay comida, calor, amor y esperanza, no permitas que
jueguen contigo y te humillen, porque tú eres un hijo de Dios comprado con su
sangre preciosa.
“Porque tú has sido mi refugio, Y torre fuerte delante del enemigo”. Salmos 61:3.

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